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jueves, 14 de febrero de 2013

La gente habla porque tiene boca (y escribe porque tiene dedos)

Queridas, queridos, vivimos en un país asolado por el bocachanclismo, lo cual no sería tan grave si el acceso a internet no fuese masivo y sin derecho de admisión. Es evidente que, navegando a la deriva por estas redes procelosas de Dior, podéis terminar, incautos internautas, en cualquier sitio, incluso en este blog. Ya os digo que a cualquiera le dejan tener un blog.

El caso es que, de cuando en cuando, encontramos perlas (no cultivadas, ¿eh? Perlas muy incultitas) que nos hacen sonrojarnos, mosquearnos y, finalmente, partirnos de la risa. Esta semana, el premio al artículo peor documentado tenemos que dárselo a un fantasma del pasado que Bebés y Más publicó hace la friolera de siete añazos, un panfleto titulado "¿Cuánto dura un parto?"... Alguno podrá decir "Lady Vaga, oh, tú, diva entre las divas, ¿a qué perder nuestro escaso tiempo en quejarnos del pasado, cuando hay tanto por arreglar en nuestros días?" Y yo, magnánima como siempre, respondo: la única razón por la que este artículo ofende a nuestros intelectos es porque cualquiera puede leerlo; imaginad que una embarazada primeriza se lo encuentra y le da crédito, ¡menudo desastre!; por ello, os pido que, si el texto os pasma tanto como a mí, escribáis a weblogs para solicitar que lo retiren. O, en su defecto, que añadan una apostilla que explique que es un artículo humorístico y sin ninguna pretensión informativa.

Como comprenderéis, me niego en redondo a dar difusión aquí a ese articulito (aunque, si me lo pedís de buenas maneras, es posible que lo rosachiclee un día si me aburro mucho entre manicuras, pedicuras y retoque de tinte), pero os adelanto desde ya que no tiene desperdicio. Es como si lo hubiese escrito Esteso. O algo así. Contraviene cualquier evidencia científica posterior a Aristóteles, se pasa la Estrategia de Atención al Parto Normal por donde el Coloso los barcos y trata a las potenciales lectoras con un paternalismo condescendiente más propio del siglo XIX. Por decirlo finamente. Algunas citas textuales, por si no os he convencido con mi prosa excelente:

  • Lo que dura el expulsivo son quince minutos.
  • Dos días antes de comenzar el parto, sentirás contracciones que no son dolorosas y son irregulares, estas contracciones indican que el cuello del útero se ablanda y se acorta para empezar a dilatarse, entonces es aconsejable acudir al hospital. Pero quizás estas contracciones no las notes y más si no eres madre primeriza.
  • Si caminas por la habitación podrás dilatar con mayor rapidez, el efecto de la gravedad ayuda a que el niño baje más deprisa, pero claro, esto sólo es posible si el monitor al que estás conectada es móvil, si no, tendrás que permanecer tumbada.  
  • ...es muy posible que te realicen la episiotomía para facilitar la salida de tu bebé y evitar que sufras desgarros.
  • Quizá la matrona realice la maniobra de Kristeller, es decir, que presionará en la parte alta de tu tripa, es algo habitual.
¡Cuánta ignorancia, qué de burradas juntas! ¿Estáis flipando como yo? Entonces, por favor, escribid a weblogs para que retire este texto infame, que desmerece su sitio web y el esfuerzo de otros redactores que sí se documentan en lugares algo más serios que el Tómbola para escribir sus textos.

Aquí tenéis el enlace al sorprendente texto y aquí la dirección del formulario de contacto de weblogs por si os animáis a pedir que lo retiren (lo cual yo os ruego encarecidamente sin bajarme de mis vertiginosos tacones).

Y por ahora, esto es todo. Ahora, me marcho a disfrutar del solecito invernal en el parque; los toboganes me esperan.

Se despide, preparada para deslizarse sin miedo,
Lady Vaga,
la diva que divaga.

sábado, 8 de diciembre de 2012

La bella y el bestia

Queridas, queridos, entre el famoseo, tanto el patrio como el de allende los mares, abundan la estulticia, la estupidez y la poca cosa neuronal. No sé si más que en otros gremios (imagino que la inteligencia en el famoseo seguirá una distribución normal, como las que estudiábamos en estadística en nuestros años mozos), pero desde luego, al ser archiconocidos, se aseguran de que todo el planeta se entere de que son, con todas las letras, imbéciles.

- No me guhta que a loh toroh te pongah la minifaldaaaaaa...
Ej que no pienso compartir tus mamellas ni con nuestros
churumbeles, corderita mía...
- Jo, Brayan, eres más paleto...
Estaba yo esta mañana navegando perezosamente entre diarios, panfletos, libelos y demás medios de comunicación online cuando mis hermosos ojos perfectamente delineados con khol se han encontrado con unas declaraciones de la voluptuosa -a la par que recosida- Megan Fox. Tras su maternidad, explica muy tiernamente que le apetece sobre todas las cosas estar con su bebé, lo cual para mí dice mucho de ella, como podéis leer aquí (intentad ignorar la terrible sintaxis del redactor, que es mortal de necesidad):

Desde que tiene a su hijo, Megan ha reconocido que es una mujer nueva. "Estoy enamorada de mi hijo y solo quiero estar en casa con él. Sin embargo, admite que ha sido difícil cuidar al recién nacido sin ningún tipo de ayuda le trajo algún que otro problema con su marido. "Hemos contratado una enfermera dos noches por semana porque si no íbamos a terminar divorciándonos", explicaba.

Y oigan, yo la entiendo. Si mi marido fuese tan gilipollas como Brian Austin Green, yo también contrataría una enfermera para que le diese su medicación y le atendiese dos noches por semana mientras me dedico a estar con mi bebé.

Las famosas también tienen su corazoncito... Y a mí la Fox me ha sorprendido agradablemente.

Y ahora, me marcho a supervisar la cena que está preparando Ambrosio, que al servicio no se le puede dejar solo en la cocina.

Se despide y se pone el delantal,
Lady Vaga,
la diva que divaga.

lunes, 3 de diciembre de 2012

¿Ginecólogo? Él iba para veterinario...

Definitivamente, algunos confunden la vocación con la convención...


Gracias, misterioso ayudante, sin ti esta serie de carteles motivacionales sería una flunfa.

martes, 9 de octubre de 2012

Cada vez que una mujer pare en el agua, Dios mata a un ginesaurio

Queridas, queridos, andaba yo centrada en mis cosas (que, aunque no lo parezca, las divas virtuales tenemos también una vida aparte del teclado y es ajetreadísima, pues entre estrenos de cine, inauguraciones de tiendas exclusivas y cenas con afamados cineastas se nos van un tiempín, un capitalito y un esfuerzo para aparecer siempre conjuntadas y monísimas sin repetir modelazo) cuando mi súper oído adornado de esmeraldas detectó un clamor popular que suplicaba: "¡Oh, Vaga, vuelve, no nos dejes así!", "¿No oyes nuestras plegarias, Lady?", "¡Lady, como no me hagas caso me tiro, me tiro... de los pelos del...!"

Ni que decir tiene que rauda y veloz desconecté el súper oído para no escuchar ordinarieces y después reflexioné y me di cuenta de que, en efecto, os tengo muy abandonados, queridas y queridos. Así que, para vuestro goce y placer extremos, me he calzado los taconazos de mandar, he afilado el lápiz rosa chicle hasta conseguir una punta capaz de competir con el mejor bisturí eléctrico del mercado y me he puesto uñas a la obra. Y para ello he seleccionado una perla que tenía pendiente desde hace más de un mes, a saber: la entrevista realizada (no tan) recientemente por La Opinión de Zamora al jefe de servicio de Ginecología de La Paz, en la cual, aunque no salió a la luz en su día, estuve presente, discreta como soy, para hacer ver al periodista la realidad de la atención al parto en nuestro país. ¿Que por qué no publicaron mi testimonio? Los medios, los medios que siempre manipulan... Pero aquí tenéis, para vuestros ojitos ansiosos y sedientos de amor vaguete, la verdad-verdadera. En negrita, las preguntas del entrevistador y en rosa chicle mis fantásticas aportaciones.

Tomad y gozad todos con él, pues este es verbo de la Vaga, que será verborreado por doquier para perdón de los ginesaurios.
Jefe de servicio de Ginecología y Obstetricia de La Paz, catedrático. Premio Tierras de Zamora, como embajador de la provincia
Antonio González González

«Cuando oigo lo del parto en el agua se me ponen los pelos de punta»

«Pasamos de una filosofía mecanicista al método científico y la mortalidad infantil se redujo»




El doctor Antonio González, en su despacho.
Gensanta, lo que se parece usted al Estivill, doctor...
Qué sustico da, ¿no ha pensado en hacerse la cirugía estética?
CARLOS GIL
El prestigioso médico de Casaseca de las Chanas Antonio González González, jefe de Ginecología de La Paz, ha recibido «con una gran satisfacción» la noticia de su designación como acreedor del premio Tierras de Zamora como embajador de la provincia. «Ha sido un momento de gran satisfacción, una cosa inesperada que me ha llenado de alegría, y estoy encantado». González sigue muy vinculado a su tierra, y de hecho, a pesar de llevar 47 años viviendo en Madrid, «voy todos los meses a mi pueblo». 
Nos recibe en su despacho lleno de tochos antiquísimos llenos de polvo, ejemplares del Diario Médico sin desprecintar y flamencas de esas que se ponían encima de los televisores antiguos, acompañado de una despampanante mujer impecablemente vestida y calzada que se presenta a sí misma como Lady Vaga y bajo cuyo subyugante encanto caemos inmediatamente rendidos redactor y fotógrafo. Mientras intentamos recobrar un poco de autocontrol, iniciamos la entrevista.

-¿De dónde le vino la vocación médica?

-Estuve trabajando de voluntario en el hospital de Zamora y entre eso y el médico del pueblo me nació la vocación y me fui a estudiar medicina a lo más cercano y barato, que era Salamanca. Cuando terminé la carrera coincidió que se abrió La Paz en Madrid y me fui directamente y aquí llevo 47 años.

-Doctor, cuente la verdad: cuando había pinchado todos los traseros zamoranos, descubrió que con un título podría también rajar chichis y se vino a Madrid en un tren cargado de vacas a esperar la inauguración del hospital. De hecho, usted ya estaba en el solar aguardando a que echasen los cimientos, abrecartas en mano a falta de bisturí para empezar a cortar todo lo que se le pusiese por delante.

-La Paz era un hospital de mucho prestigio, desde su apertura.

-Fue en el año 1965. Nació como una maternidad especial, modelo, inauguraba un ciclo hospitalario en España nunca visto, y a partir de ahí fueron surgiendo centros con la misma filosofía en otros puntos de España. Desde entonces se desarrolló la medicina socializada.

-La medicina socializada quiere decir que mientras te hacen una cesárea o te cortan el chumino hasta el tercer ojo, los sanitarios socializan entre sí, charlando acerca del tiempo, del último partido Barça-Madrid o de quién tiene la mejor receta para las lentejas a la jardinera. También hay quien dice que este término proviene de la excelente disposición de ciertos ginesaurios -en este punto, la hermosa Lady Vaga carraspea delicadamente- a rajar a las mujeres independientemente de su clase social.

-¿Qué novedad aportó La Paz?

-Fue una forma de atender el parto, integrada, segura, razonable, aséptica, científica, y sobre todo aportó una enorme seguridad, tanto a la madre como a los hijos. Los bebés entonces tenían una mortalidad bastante más alta de la de ahora y se empezó a practicar una medicina excelente que se reflejó en el descenso de la morbilidad y mortalidad fetales. Pasamos de veinte muertos por mil nacidos a tres que estamos ahora, prácticamente irreducible ya. También la mortalidad materna disminuyó.


-Todo el mundo sabe que, antes de inaugurarse La Paz, los partos los atendían comadronas desintegradas, inseguras, nada razonables, marranas y que se encomendaban a la Virgen de Regla ante cualquier complicación. 

-¿De dónde le vino la vocación por la ginecología y obstetricia?

-Nunca sabe uno, pero me impactó la forma de trabajar que tenía el doctor Castaño Almendral en el hospital de Zamora, un ginecólogo de gran prestigio. Yo entonces era un chaval, él venía de Alemania y era un hombre científico, que hizo grandes aportaciones prácticas, tenía una visión globalizada, más allá del localismo de una ciudad de provincias.

-Y ya sabemos -interviene la diva, haciendo bailar su zapato en la punta de su pie- que todo lo que venga de Alemania es siempre buenísimo, y si no mirad a los fantásticos Kohl y Merkel que tantas alegrías nos han traído a los españoles. 

-¿Qué opina de la vuelta a los partos más naturales?

-La historia es así, tiene sus ciclos. Conseguimos mucho pasando del parto atendido por una filosofía mecanicista y muy practicona a implantar los conocimientos científicos y la técnica, con lo cual logramos unos resultados espectaculares. Es posible que una vez que se logra lo básico y lo imprescindible que nos hubiéramos pasado desde el punto de vista técnico, con tanto catéter, tanto cable, tanta dirección del parto, pero naturalmente hay que tener en cuenta que la obstetricia va bien cuando va bien.

-Ya, doctor, y la economía va bien cuando va bien y bien está lo que bien acaba, pero esto último que ha dicho es una tautología de primero de Lógica... "La obstetricia va bien cuando va bien", me recuerda usted a Aznar cuando era presidente. Es evidente que se han pasado desde el punto de vista técnico y se han quedado muy cortos desde el punto de vista de la empatía y el respeto.

-Y en cualquier momento puede aparecer una nube negra que da al traste con todo lo que uno ha hecho.

-No me salga con eso de que un parto se puede torcer en cualquier momento como si fuese una ruleta rusa, doc... Que se le ve venir...

-Estoy a favor de que la intervención médica sea la mínima posible, pero la seguridad que dan los métodos diagnósticos y terapéuticos yo no la puedo olvidar. Y cuando oigo esas cosas del parto en el agua o mínimamente invasivo, si le digo la verdad, me ponen los pelos de punta.

-En eso le doy la razón, a mí con la humedad también se me encrespa el alisado japonés, luego le doy mi marca de serum antiencrespamiento para que se le quite a usted esa pinta de gañán mascagarbanzos que tiene, no se preocupe. Me surge una duda, doctor, ¿entonces, qué le va a usted, el parto "razonablemente invasivo"? ¿O cómo es eso?- Lady Vaga saca de su bolso de Chanel unas espectaculares gafas súper a la moda que le dan un aire todavía más intelectual y se las coloca para examinar atentamente a un doctor cada vez más nervioso.

-Cada uno puede hacer con su vida lo que quiera, pero la seguridad en medicina más que una aspiración es un derecho que muchas veces queda un poco desdibujado con tanta naturalidad.

-El problema es que a nosotras muchas veces no nos dejan hacer lo que queramos y nos intervienen sin necesidad y sin nuestro permiso. ¿O me va a decir usted que siempre ha pedido consentimiento y ha informado antes de hacer una episiotomía?

A la naturaleza hay que dejarla mientras va bien, pero para eso estamos los médicos, para corregirla cuando va mal.

-Pero solo cuando va mal, doc. El problema es que ustedes convierten en patológicos partos que podrían haber ido divinamente si nadie hubiese metido los deditos en vagina ajena...

-A nadie se le ocurre decir ahora que lo más natural en una apendicitis sea dejarla evolucionar de forma natural, hay que operarle.

-Rediez -Lady Vaga utiliza una expresión anticuada en un intento de darse a entender por el vetusto doctor-, es que una apendicitis es un  problema que hay que operar, pero un parto es un acto fisiológico en tanto no se demuestre lo contrario. Esa comparación la tienen tan trillada en su gremio que incluso en un blog de por ahí se habló de ella en su día...

-Pero una vuelta de cordón, un niño que sufre, un parto largo, lento, prolongado, difícil, hemorrágico, hay que estar ahí. Y los métodos científicos y técnicos nos ayudan mucho a tomar decisiones en el momento oportuno.

-Esta oración que usted ha construido, en cuanto a su forma, es un completo anacoluto. Por favor, repase las normas básicas de gramática y sintaxis. Respecto al contenido, vamos por partes: una vuelta de cordón la puede quitar una comadrona, que para eso están. Si el bebé sufre y las pruebas pertinentes lo confirman, intervengan sin dilación, por favor. Si el parto es lento o se prolonga pero la mujer y el bebé están en perfectas condiciones, métase sus cacharritos por donde desagua. Y si hay una hemorragia, claro, para eso están ustedes.

- Un catarro lo mejor es que se cure solo, pero no una neumonía. Con los partos pasa algo parecido. Han asistido partos un taxista, un bombero, un practicante, pero son los fáciles; si no hubiera nadie también nacía vivo el niño. Pero de eso a pretender que el parto sea siempre por la vía natural y sin intervención ninguna, no estoy a favor.

- Eso es verdad, en la gran mayoría de casos el niño nacería sin que nadie le "ayudase". Y añado que además lo haría en perfectas condiciones. Para los partos que usted llama "fáciles", la profesional cualificada es la comadrona. Y eso de los practicantes, ¿sigue existiendo? En cuanto al catarro, si descubre usted la cura, se forra, a día de hoy no existe...
Lo de que el parto sea siempre por la vía natural y sin intervención ninguna lo ha dicho usted, que se está montando una película digna de Stallone. A ver si le queda claro: las mujeres queremos que nuestros hijos nazcan sanos preservando en lo posible nuestros cuerpos serranos, así que el parto debería ser por la vía natural y sin intervención siempre que no haya problemas. Cuando los haya, queremos que ustedes intervengan, primero informando, después pidiendo permiso y en último lugar actuando, pero lo mínimo necesario. Nada de fliparse haciendo una cesárea a la mínima de cambio.


-¿Se abusa de la cesárea?

-Es una técnica que ha ido escalando puestos a medida que la sociedad ha demandado más seguridad.

-Perdone, ¿está usted de guasa? ¿Me va a decir que para la madre no es más peligrosa una cesárea? -Lady Vaga se ajusta las gafas con expresión de incredulidad.

-La seguridad total no existe ni el riesgo cero tampoco, pero qué duda cabe que la cesárea ha salvado muchísimas vidas, tanto a las madres como a sus hijos. Quizá en algunos aspectos nos hayamos pasado un poco en el porcentaje de cesáreas, pero esto ha ocurrido por un excesivo celo, comprensible, para que no ocurra ninguna desgracia. Hay clínicas privadas, por ejemplo, que no tienen los medios técnicos para esperar y entre hacer la cesárea y que pueda pasar lo peor, se opta por lo primero. Yo estoy a favor de la cesárea con una indicación clínica y el contra de la cesárea a demanda, solamente porque la mujer lo pida.

- Su desvergüenza, entrañable vejestorio, me sonroja y anonada. Claro que la cesárea ha salvado muchas vidas, pero también ha dejado secuelas de por vida a madres e hijos y no siempre la relación riesgo-beneficio jugaba en favor de la cirugía. "Quizá en algunos aspectos nos hayamos pasado un poco", "excesivo celo", "comprensible"... ¿Cómo puede echarle tanta cara? ¿Y qué hay de las cesáreas programadas para no perderse el médico una cena de Nochebuena, de las que se hacen simplemente porque hay que limpiar los paritorios para el turno siguiente o de las que se practican por miedo a una hipotética demanda? ¿Fuma usted sustancias ilegales? Y un día estaría bien que nos contase cuáles son, para usted, las indicaciones clínicas...
Eso sí, en contra de la "cesárea a demanda". Si la mujer la pide, eso no vale. Me reservo mi opinión al respecto, pero me parece a mí que lo que a usted le jeringa es que la mujer pida, en general. Seguro que le piden una episiotomía y solo por joder ya no se la hace, que para chulo-chulo usted, ¿eh, doc?


Ante la creciente crispación en el ambiente, improvisamos un cambio de tema.
-¿Qué opina de la epidural?

-Estoy satisfechísimo de implantarla en La Paz a todas las mujeres tanto por la mañana como por la tarde, los diarios y festivos y en vacaciones. Para las mujeres es un alivio extraordinario. Es toda la lucha por combatir el dolor que tiene la historia de la medicina, pero sobre todo en la obstetricia. Porque bajo la sentencia bíblica de «parirás con dolor», la obstetricia era un dolor que se ha podido quitar. Y como la historia es un ciclo, ahora algunas mujeres, que no pasan del dos o tres por ciento, solicitan que no se les ponga epidural. Respeto muchísimo esta opinión, pero hay que advertirles de que a veces el parto duele mucho, y el umbral del dolor no lo tenemos todos en la misma altura, unos resistimos más que otros. Y hay mujeres que inicialmente no quieren epidural y luego la piden ellas mismas.

- De hecho, La Paz se llama así por la paz y quietud que se respiran en el ambiente gracias a que todas las mujeres están tumbaditas en sus camas, hasta la glotis de epidurales y bien calladitas, ¡así sí que se trabaja bien! No deje de advertir, imparcial redactor, la velada alusió a las "locas que paren a pelo" y la extensa sabiduría del doctor, que ha parido muuuuuchas veces, acerca del dolor del parto. Él fijo que resiste un montón, nadie lo duda...

-Cada vez nacen menos niños con malformaciones porque se puede interrumpir el embarazo. Ahora la nueva ley del aborto va a impedir este supuesto. ¿Ha habido excesos?

-Posiblemente. El aborto eugenésico en principio estaba reservado para grandes malformaciones, problemas incompatibles con la vida o que traían un lastre, complicaciones y consecuencias muy graves para el recién nacido. Y las interrupciones estaban en parte justificadas. Las alteraciones psíquicas del embarazo, sin ninguna alteración materna o fetal también incrementaron las cifras de abortos legales. Y ahora el Gobierno trata de restringir las indicaciones legales de la interrupción del embarazo. Los ginecólogos, como todo el mundo, amamos la vida y nos duele mucho lo del aborto. Pero el aborto eugenésico, en ciertas situaciones de malformaciones graves incompatibles con la vida está justificado.

-¿Por qué han aumentado los partos prematuros?

-Es uno de los problemas graves que tenemos en todo el mundo, sobre todo en los países hiperdesarrollados; hace unos años estábamos en un cinco por ciento y ahora en un once. Las causas son múltiples, entre ellas el estrés laboral o social. A veces nosotros los provocamos para salvar la vida de aquellos bebés que no habiendo llegado a la semana 37 están en situación difícil. Ahora la supervivencia de recién nacidos que nacen con mil gramos, hemos avanzado una enormidad, está alrededor del 95% y tenemos niños que sobreviven con 500 gramos, no siempre exentos de alguna complicación.

-¿Y los embarazos múltiples, también son un problema?


-Los embarazos múltiples son como una plaga. Las técnicas de reproducción asistida han disparado los partos múltiples.

-Una plaga terrible de bíblicas proporciones, propongo que les fumiguen el chichi con insecticida a todas las mujeres que osen someterse a técnicas de reproducción asistida.

-Pero sí se reguló que se implantaran menos embriones. ¿No se ha solucionado?

-En parte, pero siguen muchas clínicas implantando dos y tres embriones, cuando en otros países solo se implanta uno. A veces se implantan dos embriones y uno se divide y son tres. No sabemos todavía las razones científicas por las cuales los niños concebidos con técnicas de reproducción asistida se dividen con más frecuencia que los naturales.

-¿Les crea problemas el retraso de la edad de la maternidad?


-Cuando hace años empezaba los partos la edad media de las mujeres era 22 años. Ahora son 32 años. También los abortos y los partos prematuros a medida que avanza la edad son más frecuentes. Muchas mujeres no tienen partos a término porque es gemelar, triple o tienen una edad avanzada. Y por el estrés que supone cualquier tipo de eventualidad.

- Sobre todo el estrés asociado a las eventualidades que se sacan de la manga algunos ginecólogos, lo que Odent llamó "el efecto nocebo del cuidado prenatal"...

- Tenga en cuenta que estas mujeres que no se quedan embarazadas por métodos naturales, sino de reproducción asistida pasan muchos miedos a que se les interrumpa el embarazo o les pase cualquier cosa y ese miedo no es nada bueno. El parto más frecuente es el normal. Pero dentro del once por ciento de partos pretérmino también se encuentran otras patologías: madres hipertensas, diabéticas... También hay más diabéticas a medida que el embarazo es más tardío.

Casaseca de las Chanas (1942)
Con 70 años cumplidos, Antonio González González se jubilará como jefe de Ginecología y Obstetricia del hospital de La Paz (cargo que ocupa desde 1978) y catedrático de la Universidad Autónoma de Madrid (aunque seguirá como emérito), casi el mismo día en que reciba el galardón como embajador de la provincia, en la convocatoria de Tierras de Zamora. Hijo de maestra y agricultor, estudió en el Claudio Moyano, después la carrera en Salamanca y el destino le llevó a la entonces puntera maternidad de La Paz, donde ha ejercido su labor profesional durante 47 años. Hace algunos años, en 1999, recibió el premio de «Zamorano del mes» de La Opinión-El Correo de Zamora.


Observaréis, queridas y queridos, que vuestra siempre serena Vaga no opina sobre temas como el aborto o la reproducción asistida porque se salen del asunto vertebral de este humilde blog y que, diva como solo ella puede ser, no perdió en ningún momento la compostura ni recurrió al insulto fácil, limitándose al insulto ingenioso. Tampoco figuro en ninguna fotografía, pues me gusta ser sencilla y misteriosa a la par. Ole.

Y ahora, me marcho al parque para que mis hijos se desfoguen como fierecillas en libertad mientras todas las madres se mueren de envidia contemplando lo bien que me enmarcan el culo mis vaqueros nuevos. He dicho.

Es palabra de Lady Vaga,
la diva que divaga.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Recetas para intoxicar a tu bebé (pero de buen rollo)

Queridas, queridos, ayer os prometí que os copiaría las recetas que una iluminada-new age-brainless ha decidido colgar y luego retirar de internet, apabullada bajo el peso de las aplastantes críticas recibidas por todos los seres humanos portadores de neuronas capaces de hacer sinapsis.

Os hago un pequeño resumen: esta individua publicó en su blog un artículo sobre las diferencias entre la leche materna y la artificial (hasta ahí bien) y luego la cagó dando bombo a la dieta del doctor Jaramillo, un absoluto borrico que recomienda dar a los bebés durante sus primeros seis meses de vida todo tipo de alimentos (incluyendo legumbres, carnes, pescados... Vamos, una joyita el muy ceporro), junto con sus propias recetillas para elaborar bebedizos caseros extraídas de a saber qué manual para desgraciar bebés. Mejor le habría ido dedicándose a destilar licor de bellotas en su sótano... En su mismo blog se la puso a caldo (caldo orgánico, claro) y ella se defendió a gritos y terminó enfadándose sin respirar, borrando todos los comentarios que le llevaban la contraria y, finalmente y para alivio de la gente que piensa por sí misma, la entrada entera.

Yo, Lady Vaga, no puedo tolerar la injusticia cometida contra Alba Padró, excelente asesora de lactancia y gran persona, a quien se tildó de muchas cosas, ninguna de las cuales merecía. Por eso he publicado la entrada anterior y esta.

Dad almendras a vuestros recién nacidos y les saldrán neuronas
hasta en el cielo de la boca, crecerán hasta medir dos metros y
En internet todo queda, y si no queda para eso tenemos el copy-paste (o "copia y pega", que decimos los hispanoparlantes de pro) y, por obra y gracia de esa combinación de teclas tan útil, aquí os dejo las recetas que la simpar e ingeniosa hidalga tuvo a bien compartir con el mundo para que veáis lo loca que está la gente.

Es una pena que haya "desaparecido" el contenido original, porque menudas risas me eché cuando hablaba de que todos los alimentos procesados estaban muertos y carecían de nutrientes. Me imagino que esta sabia mujer será crudívora o, mejor aún, airívora, pues el aire porta todo, hasta los viruses que cogemos en invierno. Aunque quizá sea un organismo tan evolucionado que ha mutado y es capaz de hacer la fotosíntesis... Ojo, las copio para que NADIE, NUNCA, JAMÁS haga algo así a sus hijos. Como me entere yo de que experimentáis con vuestros bebés o con los de otra persona, os arreo con toda la mano abierta (y os recuerdo que ahora uso alianza y os la dejaría marcada en todo el jeto). Respeto, como siempre, ortografía y sintaxis originales, muy a mi pesar.


Alimento súper completo para un recién nacido. Contiene
hígado (proteína a mansalva), pasta (hidratos de carbono) y
brócoli (yerbita de la güena). Si vuestro recién nacido es uno
de esos pusilánimes sin dientes, dadle la sopa Jaramillo para
que se hiperdesarrolle y luego le atiborráis con este estofadito,
eso sí, casero y orgánico.
Con respecto al desarrollo del cerebro (cosa que a ti, chata, no se te desarrolló pero nada), nuestra primera preocupación aquí es conseguir el DHA y AA para el niño en una forma utilizable, y natural. En su útil texto sobre nutrición "Tradiciones Nutricionales", Fallon y Enig ofrecen una solución práctica que ha resistido el paso del tiempo (de los tiempos de Perico, oiga). Ofrecen recetas para 2 fórmulas naturales que se han ideado para acercarse lo más posible a los nutrientes conocidos en la leche materna, especialmente los ácidos grasos (que ya eran conocidos en los tiempos de Perico, inmemoriales, donde se analizaba la leche con el método científico de chupar una teta a la madre lactante que se pusiese a tiro).
Aquí están (nos lo temíamos):

Fórmula sin leche
* 3.5 tazas de caldo orgánico hecho en casa (de carne de res, pollo o pescado) (si lo haces en casa de la vecina no vale. Tampoco valen caldos inorgánicos a base de cantos rodaos del río ni comprados en el Macarrona. Por cierto, del riesgo de alergias que implica cascar a un bebé chiquitín alimentos a base de pescado no hablamos.)
* 2 oz de hígado orgánico picado (hale, ahí, sobrecargando al bebé de proteínas y de toxinas. Viva, viva.)
* 5 cucharadas de lactosa (que supongo que no sale de la leche.)
* 1/4 taza de suero (esto tampoco sale de la leche.)
* 1 cucharada de aceite de coco (sin refinar)
* 1 cucharadita de aceite de hígado de bacalao
* 1 cucharadita de aceite de girasol sin refinar

Cocine el hígado poco a poco en el caldo. Licua en una licuadora. Cuando esté frío, agregue los ingredientes restantes. Almacenar en un contenedor de vidrio. Para servir, coloque 6 oz (¿cómo sabes que tu hijo se va a meter seis onzas de esta mierda entre pecho y espalda?) en botella de vidrio y caliente lentamente en olla de agua caliente a baño maría. Nunca microondas.

Fórmula a base de leche
* 2 tazas de leche cruda (sin pasteurizar) (y no pides que el bebé se amorre a la teta de la vaca de puro milagro. Proteína en vena, amos-amos.)
* 1/4 taza de suero
* 2 cucharadas de nata cruda (sin pasteurizar)
* 1 cucharada de aceite de hígado de bacalao
* 1 cucharada de aceite de girasol sin refinar
* 2 cucharadas de levadura de cerveza
* 2 cucharaditas de gelatina (más proteína, justo lo que un bebé necesita a lo bestia, claro.)
* 1 1/3 taza de agua filtrada (¿filtrada del grifo de casa vale o tengo que ir a un pozo y bebérmela para filtrarla por la vejiga?)

Calentar la gelatina en agua hasta que se disuelva. Coloca todos los ingredientes en un recipiente de vidrio y revuelve bien. Para servir, coloca 6 oz en botella de vidrio y calienta lentamente en olla con agua caliente (con agua fría tarda un poco más, pero si tienes fe, lo lograrás. Ya sabes ,"there can be miracles when you believe"). Nunca microondas.
Obviamente que estas fórmulas son de día y de noche (y por la tarde y fiestas de guardar), aparte de la fórmula comercial procesada (que es demoníaca y convierte a los bebés en alien, el octavo pasajero). El contraste principal es que estas fórmulas se preparan en vivo (las demás se preparan en diferido) por una persona en vivo (hombre, si me lo prepara un zombie me acojono sin remedio) con alimentos sin procesar y en condiciones conocidas (todo el mundo sabe que en los laboratorios se trabaja en condiciones desconocidas). En lugar de inertes, súper refinadas, sin vida, fraccionadas, creaciones sintéticas, de laboratorio carentes de enzimas (¡¡¡¡ooooh!!!!, matemos a los chefs que hacen cocina deconstruida, ¡nos están asesinando lentamente! ¡A la horca con ellos! Pero una horca orgánica, claro), sustituimos los alimentos frescos de vida (¿qué cojones quiere decir "frescos de vida"? ¿Los sustituimos por otra cosa? ¿Qué mierda de sintaxis es esta?) con todos los nutrientes en una forma digerible, viable (la leche de fórmula para un recién nacido es inviable, claro). Las fórmulas comerciales vienen y van (más que nada, porque, aunque jamás serán perfectas, supongo que intentan mejorar e imitar a la leche materna -y también abaratar la producción por el camino-) pero estas viejas recetas se transmiten de generación en generación sin grandes cambios (sí, claro, este bebistrajo es súper conocido en tu casa a la hora del té y en los botellones flower-power de tu secta). El bebé va a prosperar en ellos (si no diña; ya se sabe que, lo que no te mata, te hará más fuerte... Igual hasta mutan y les sale un brazo en mitad de la frente para correrte a hostias hasta Malta).

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Nota: Edición del post a 3 de Agosto de 2012.
Incluímos una receta con leche vegetal que también es recomendada por especilistas ("especilistas" en vaciar la cartera a los incautos) y que puede ser consumida por todas las personas, incluyendo recién nacidos (que también son personas. Yo voto por darles a estos espabilados filetes de ternera por vía anal para que absorban el hierro directamente).
Fuente: http://www.elnorte.com/buenamesa/articulo/686/1370515/default.asp

Lechada de almendras
Rinde 1 1/2 litros
Tiempo de elaboración: 6 horas
Grado de dificultad: medio

3 tazas de avena
Agua (la necesaria)
36 almendras peladas
Agua purificada (la necesaria)

Preparación:
En un tazón agregar la avena y el agua hasta tapar; reservar por 6 horas.
Transcurrido ese tiempo, por cada taza de avena remojada incorporar 12 almendras sin piel.
Licuar la mezcla de avena con almendras. De ser necesario, añadir más agua a la preparación hasta obtener la consistencia deseada.
Nota de cocina: es excelente como sustituto de la leche materna.

Por qué tomarla.

Las lechadas son preparaciones que sustituyen de manera directa a la leche, de las cuales se pueden obtener muchos beneficios (sí, una almendra, que sale de un árbol, es nutricionalmente igual a la leche que sale de mis tetas. No me descojono de la risa porque no quiero que me salgan patas de gallo. Y esta tipa osaba desautorizar a quien le contestaba porque no eran "nutriólogas" ni "trofólogas". Pues ella, como dijo una de las participantes, es una "truñóloga" de campeonato. Hale):

-Son una opción de alimentación sana, por sus propiedades y por lo natural de sus ingredientes.
-Lo recomendable es tomar un vaso diario, por la mañana o por la noche, considerando que también tienen propiedades calmantes que ayudan al cuerpo a relajarse.
-Para los niños es muy buena, sobre todo para los recién nacidos, la lechada de almendras, ya que representa un sustituto de la leche materna (también lo es el vodka y fijo que duermen toda la noche del tirón. No te jode la tipa).


¿Qué? ¿Cómo se os queda el cuerpo? ¿Os parece siquiera medio normal que una persona tan carente de conocimientos y sentido común se permita el lujo de insultar a la OMS (que lo hizo, lo hizo), las asesoras de lactancia, las madres lactantes y los bebés? Porque a mí esto me parece para sacarse un modo y pegárselo en la cara. Se libra porque las divas no tenemos mocos ni pelotillas interdigitales en las extremidades inferiores.

Antes de terminar, querría dejar constancia una vez más de que, para quienes defendemos la lactancia materna, la leche artificial no es "la tercera opción", como continuamente recalcaba esta sujeta pensando que así nos dejaba en algún tipo de evidencia, sino el último recurso y no "una opción más". La leche artificial me parece un burdo sucedáneo que ni de lejos llega a imitar la perfecta composición de la leche materna, pero aun así, es infinitamente mejor que estos potingues caseros, preparados a saber en qué condiciones de higiene (ella se defendió argumentando que quienes amamantamos no nos lavamos antes las tetas, lo cual provocó gran hilaridad entre las virtualmente presentes) y sin control nutricional alguno. A ver si ahora va a resultar que todavía estamos en los tiempos del Pelargon.

Lo que hay que leer, queridas y queridos. Y la semana solo acaba de empezar.

Me despido, resignada a continuar contemplando cómo la Humanidad avanza hacia su colapso, capitaneada por estos listos,
Lady Vaga,
la diva que divaga.

jueves, 12 de julio de 2012

¡Abajo la feminización! La solución definitiva

Lo tengo, queridas y queridos. Después de una noche insomne, presa de la preocupación, el desasosiego y el desespero más profundo, llevada por mi gran empatía e inmensa compasión hacia los débiles, los desvalidos y los imbéciles representados por los ginesaurios, he dado con la solución perfecta al problema del alarmante incremento del número de mujeres en la profesión médica que tanto preocupa al tal Ladilla y a sus acólitos.

¡Tenían la respuesta ante sus ojos y no eran capaces de verla! Si bien eso dice muy poco acerca de su interés en su propia salud visual, yo, que no gusto de hacer leña del árbol caído ni del ginesaurio moribundo, voy a ser tan magnánima que se lo plantearé con meridiana claridad, en modo esquema:

Haces bien en estar seria, bonita, porque como esta iniciativa
triunfe, vas a ir al rudo paro a menos que te operes tus indignos
bajos de mujer...
  1. No admitan ni una mujer más en las facultades de Medicina. Cuando se reciba una solicitud firmada por una "fémina" (como ellos gustan de llamarnos... Cuando somos pacientes, somos "la señora" y si vamos como médicas, somos "féminas"), sugiero que se tache con Tipp-Ex el nombre de la carrera y se sustituya por algo más acorde con nuestro bello sexo, como "Macramé aplicado" o "Arreglos Ikebana de ayer y hoy".
  2. Añadan a la Selectividad una prueba física que demuestre inequívocamente el sexo de los concurrentes y hagan que compute un 70% de la nota final, como, por ejemplo, "Lanzamiento de chorro de orina". De todos es sabido que la naturaleza, rácana en ocasiones, no dotó a la anatomía femenina de la posibilidad de orinar a grandes distancias, lo cual quedará patente en esta prueba y descalificará a las osadas "féminas" que pretendan irrumpir con sus órganos genitales adjuntos en el viril y sensato mundo de la medicina.
  3. Impidan sistemáticamente a las ya matriculadas que terminen sus estudios. Suspéndanlas. Pónganles prácticas el sábado por la mañana, que es cuando todas las "féminas" vamos a la peluquería a ponernos los rulos y a depilarnos las piernas. Ríndanlas por agotamiento. Y, cuando supliquen un traslado de expediente, derívenlas a las nuevas femi-especialidades antes mencionadas (véase punto 1).
  4. A las doctoras que ya están ejerciendo, propónganles una suculenta ventaja fiscal a cambio de esterilizarlas. Total, son solo mujeres, ¿qué más da? No van a quedarse sin pacientes solo por despojar de su capacidad reproductiva a unas cuantas insensatas que han tenido el atrevimiento de meterse en un mundo que debería ser solo de hombres (pero de hombres de verdad, no de esos metrosexualillos modernos que se dan cremita, dan besos a sus mujeres sin que sea su cumpleaños y recogen a sus hijos del colegio o incluso los llevan al médico. Esos son la deshonra del género masculino y confiamos en que, en el futuro, se les apliquen las mismas medidas que a las "féminas" para mantener puro el ámbito de la medicina).
  5. Las que ya están embarazadas no tienen remedio, pero oblíguenlas inexcusablemente a programar sus partos para poder organizar las guardias y saber cuándo comienzan sus permisos de maternidad. Por supuesto, si se les convence para someterse a una cesárea programada, tanto mejor, porque así ya sabemos a qué hora entran y salen del quirófano y nos apañamos todos divinamente.
  6. Las doctoras no deberían dar lactancia materna. En todo caso, en diferido, es decir, que se saquen leche en sus casas y luego la asistenta (o asistente, que no queremos ser machistas) se la dé al bebé. Pero ¿qué es eso de faltar al trabajo para alimentar a sus hijos? ¡Si se crian igual de bien con biberón! ¡Hombre, por favor! Además, la industria nos dará jugosos beneficios si promovemos esta interesante iniciativa.
  7. La doctora Allison, después de operarse,
    acudiendo a su guardia ataviada con bata de
    invierno. La acompaña un simpático residente
    de primer año.
  8. Y por último, pero no menos importante: los mejores incentivos deberían ser para las doctoras que entren en razón y accedan a cambiar de sexo. Dios no creó primero al hombre por que estuviese preparando un borrador, no: lo hizo en primer lugar porque es el sexo perfecto y escogido. ¿A qué objetivo más noble podría aspirar una simple mujer que a convertirse en varón, el rey de la creación? Pero, eso sí, que sean varones muy muy machos, como los ginesaurios de pro, y participen en las actividades propias de este bien nacido gremio, a saber: ridiculización del sexo femenino a través de viñetas, profesión de exabruptos sobre los úteros ajenos y viejunidad mental extrema.
Con estas simples medidas, los ginesaurios conseguirán su loable objetivo, a saber: relegar a la mujer al lugar que le pertenece, la pata de la cama (con cuerda de máximo metro y medio para poder ir al mingitorio), y detener la peligrosísima feminización de una profesión que debería ser ejercida solo por quienes tengan dos pelotas gordas y peludas que plantar sobre la mesa.

No me lo agradezcáis, Ladilla y secuaces. Las divas somos por naturaleza generosas y yo me desvivo pensando en vosotros y en cuán guapos luciréis criogenizados como Walt Disney tras vuestros óbitos, a la espera de que las generaciones venideras os resuciten para encerraros en una jaula de zoológico para exhibiros y que las mujeres os tiren cacahuetes directos al ojo.

Y ahora, me marcho a comer.
Lady Vaga,
la diva que divaga.

Edito: Clau tiene toda la razón; ayer, en la entrada anterior, ella propuso, con buen criterio y mejor tino, muchas de las ideas que yo aquí desgrano. Si bien yo no había leído su comentario, no puedo atribuir la coincidencia a un error informático como la bellísima y nunca photoshopeada Ana Rosa, así que pensaré que existe la telepatía y que tengo el honor de estar en la misma onda  mental que la divina Clau.

miércoles, 11 de julio de 2012

Nuevo Premio Mojón de Oro, categoría "Machista de mierda"

Queridas, queridos, mi admiradísima y adorada Fran-tástica, la mujer que yo querría ser de mayor si no fuese porque ella siempre será joven, como las grandes damas de la historia, ha puesto en mi conocimiento que los señores ginecólogos, representados por el simpático y bonachón doctor Ladilla, están preocupados porque ahora hay más médicas que médicos. No contentos con reflexionar en privado sobre el tema, lo publican en un medio como el Diario Médico, que no sé si se han planteado que quizá lean más mujeres que hombres, para dejar patentes por escrito y para la posteridad su evidente misoginia y sus problemas de erección.
Este texto me ha dejado tan perpleja y carente de fe en ciertos sectores que no puedo por menos: hay que comentar en rosa chicle, o me sale una úlcera del tamaño del Gran Cañón. Os aviso desde ya que la perorata del simpar Ladilla evidencia un evidente desprecio hacia media humanidad y hacia la Constitución española, pero quizá a estas alturas eso ya no nos sorprenda, teniendo en cuenta que su idea de humor inteligente es cachondearse de las mujeres con patologías ginecológicas.

En fin. Aquí os dejo esta perla salvaje (porque cultivado, lo que se dice cultivado, el Ladilla no es. Que no me diga que de repente lee a Nietzsche o a Herman Hesse porque este con mirar la publicidad de champú anticaspa va que derrapa...). Mis impresiones, as always, en rosa chicle.

 problemas logísticos y de cobertura

La crisis agudiza los problemas de la feminización

Casi el 65 por ciento de los MIR que han acabado este año la residencia son mujeres. En Ginecología y Pediatría las féminas que la han terminado superan el 85 por ciento, y en Endocrinología el 79 por ciento. Los problemas logísticos y de cobertura de los turnos de trabajo en estas especialidades son cada vez mayores. Además, la crisis y los recortes en Sanidad -que apenas permiten que se realicen sustituciones- están empezando a hacer mella en unas plantillas cada vez más adelgazadas. La solución está en buscar un modelo laboral diferente.
Alicia Serrano   |  18/06/2012 00:00

El 64,8 por ciento de los MIR que han acabado este año la residencia son féminas, según un informe elaborado por Vicente Matas, responsable del Centro de Estudios de CESM-Granada. En Obstetricia y Ginecología el 85,6 por ciento de los médicos que han terminado su formación especializada son chicas, en Pediatría alcanza el 84,7 por ciento, y  en Endocrinología y Nutrición el 79 por ciento. Estos datos son un reflejo de lo que está sucediendo en el SNS, donde el 51,2 por ciento de los ginecólogos que ejercen en España son féminas y también lo son el 70 por ciento de los pediatras.
Estas especialidades -aunque también sucede con otras en las que el número de mujeres supera al de hombres (ver cuadro)- empiezan a tener problemas logísticos y de cobertura de los servicios médico quirúrgicos debido a las bajas por maternidad, la lactancia y la reducción de jornada por cuidado de hijos para conciliar la vida familiar y laboral. (A ver: las mujeres españolas tenemos, de media, algo así como un hijo y pico... ¿De verdad les hace tanto trastorno el cubrir una baja o dos a cada una? Respecto a la lactancia, es una horita diaria, ¿no hay nadie que pueda quedarse ese rato? Esto en cuanto a dos cosas que solo podemos hacer las mujeres, léase parir y dar teta, pero vamos, que si hablamos de nenes relativamente mayorcitos, los padres, sean médicos, barrenderos o topógrafos, también pueden cogerse una reducción. O no, que los hombres son imprescindibles en sus trabajos, claro...)
  • Las especialidades donde hay más mujeres que hombres tienen problemas de cobertura de turnos, aunque de momento no lo son asistenciales
Problemas de cobertura  
"En Ginecología empezamos a tener problemas de cobertura, aunque de momento no está repercutiendo en la calidad asistencial, la docencia o la investigación, pero lo hará en un futuro próximo. Por ello, es necesario buscar un modelo laboral diferente que se adapte a las nuevas necesidades", explica José María Lailla, presidente de la Sociedad Española de  Ginecología y Obstetricia (SEGO) (a mí se me ocurre que os dejéis de entorpecer, por ejemplo, partos normales y así tendríais más horas para iros a casa a descansar...). Lailla cree que es necesario dar un giro a los planteamientos laborales actuales, y lo dice con conocimiento de causa. En enero, este ginecólogo experimentó en sus propias carnes (¿en sus propias carnes? ¿De verdad? ¡Yo quiero ver una foto de la episiotomía que le hicieron! No, no, ¡me pido curarle los puntos! (Bwa-ha-ha-ha-!) la feminización del servicio que dirige en el Hospital San Juan de Dios de Barcelona. Entonces, la mayoría de las adjuntas de su departamento -4 de 5- le pidieron librar la misma semana para cuidar a sus hijos que estaban de vacaciones (¡Qué osadas! ¡Al paredón con ellas!). "A pesar de que contamos con 14 adjuntos, de los cuales 5 son mujeres, tuvimos que negociar con ellas para que hicieran algunas guardias (¡Oh! ¡Tuviste que negociar! ¡No pudiste imponer tu criterio y santa voluntad a pesar de ser tú el jefe y además poseedor de un pito y ellas solo cuatro pobres mujeres! ¡Dónde vamos a parar!). El problema se recrudecerá en los próximos años, ya que de los 22 residentes que hay en el servicio sólo dos son hombres. Además, las mujeres pedirán una jornada más reducida en un futuro no muy lejano.", dice. (Vaya, vaya con el adivino que adivina el color del vino, él ya sabe qué pediremos las mujeres en el futuro, ¿qué tal si centra sus habilidades sobrenaturales en predecir los números que ganarán el sorteo de la ONCE y se forra para irse a un paraíso tropical y dejar de decir chorradas en España? Aunque, bien pensado, con tal de no aguantarle yo también me reduciría la jornada al máximo... ¿Se puede ser más gilimemo? ¿Ningún hombre le pidió permiso para cuidar de sus hijos?)
  • Serafín Málaga, de la AEP, cree que hay que exigir que en la cobertura de las plazas MIR se tenga en cuenta la feminización de la especialidad
El 98 por ciento de los permisos de maternidad los sigue cogiendo la mujer médico y también el 96 por ciento de las excedencias por cuidado de hijos, según datos del Observatorio de la Mujer Médico de CESM. Para poner algo de cordura en esta situación , Serafín Málaga (¿poner cordura? Tómense su medicación, Serafín-figurín y locuaz redactorzuela, que yo no veo que sea ninguna locura cuidar de los hijos), presidente de la Asociación Española de Pediatría (AEP), cree que hay que exigir que en la cobertura de las plazas MIR se tenga en cuenta la feminización de cada especialidad (¿o sea, que cuantas más mujeres haya en cada especialidad, menos habrá que contratar? No entiendo muy bien cuál es el problema, la verdad... Ni la solución que proponen estos señores tan listos.)

El caso de Endocrinología, que parte de una base deficitaria de especialistas, es parecido al de Ginecología y Pediatría. "Éste es el factor determinante para explicar los problemas que se pueden producir para garantizar la cobertura en periodos particulares -como bajas laborales, maternales, vacaciones- y también en la práctica habitual. Tener un déficit de especialistas implica redoblar esfuerzos, y las ausencias derivadas de motivos fisiológicos, como la maternidad, hacen que la situación sea más exigente", explica Javier Salvador, presidente de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (prohibamos a las mujeres tener hijos y asunto resuelto, ¡con un par!).
Si en estos momentos existe un déficit generalizado de plantillas y la mayoría de los facultativos de un servicio son mujeres, ¿cómo se van a poder sobrellevar estas circunstancias? "Los problemas se dan fundamentalmente por las guardias, ya que sólo se pueden dejar de hacer por enfermedad, embarazo, lactancia o si eres mayor de 55 años. Antes, los hombres eran más numerosos que las féminas en un departamento y las guardias no se resentían. Si al déficit de pediatras se añade la feminización de la especialidad, el problema será mayor", señala Málaga (huy, huy, que a mí esto me huele a "envidia de útero"... Que estos varones se sienten discriminados porque ellos solo pueden dejar las guardias si se ponen malos o se hacen mayores, mientras que nosotras nos escaqueamos lindamente con la excusa de "es que estoy preñá" o "es que tengo que dar teta"... ¡Ay, pillines, que se os ve el plumero!)
La crisis y los recortes en Sanidad -que apenas permiten hacer sustituciones- están golpeando de lleno a las especialidades más feminizadas,  y quizás también a la mujer médico. "En estos momentos se sabe que si una mujer se queda embarazada nadie va a cubrir su baja como sucedía hace dos años. Esta situación te hace reflexionar cuando tienes que decidir si vas a contratar a una mujer", argumenta Lailla. (Ahí es nada: todo un señor jefe de servicio de un hospital y presidente de la SEGO se permite el lujazo de decirnos claramente y en nuestras redondas caras que él DISCRIMINA a la mujer por el mero hecho de tener útero y tetas en vez de un palito y dos pelotas. Señor Ladilla, mírese la Constitución, que ahí dice claramente que no se puede discriminar a nadie por su sexo... Claro que igual usted es fan de aquel espabilado que celebró la mayoría de edad de nuestra Carta Magna proclamando que "si la constitución fuese mujer se pondría de largo y si fuese ciudadano votaría")

Yo creo que una buena solución sería prejubilar a todo estos ginesaurios anticuados y machistones de sus puestos y sustituirles por "féminas" dispuestas a escuchar a sus esclavas, digo empleadas, y empatizar con ellas. Nada de contratar hombres, que además de ser muy pocos en la carrera, está claro que no están por la labor de cogerse bajas para cuidar de sus hijos ni a reducirse la jornada. ¿Qué tal así? Ah, no, que eso es discriminatorio e implica presuponer que todos los hombres son iguales y, claro, está feo... En fin, cada uno que saque sus propias conclusiones, pero a mí se me cierra el chichi en falso solo de pensar que mi salud reproductiva está en manos de señores tan viejunos mentales, reaccionarios y machistrógrados de asco como esta gente.

El afable Ladilla se ha hecho acreedor, por tanto, al premio Mojón de Oro en la categoría Machista de Mierda, con tantos y tan variados méritos, que no puedo sino otorgarle, fascinada ante su siempre sorprendente versatilidad, el prestigioso galardón:

Un precioso mojón chapado en oro para una de las mentes
más preclaras y glamurosas de la obstetricia española.
Ahí es nada. La he cogido de El Barón Rojo,
 Y ahora, me marcho a la piscina, pues estoy viendo que leer estas declaraciones tan impactantes al final me va a afectar y voy a tener que crear el premio Pota de Oro...

Se despide y se va a lucir bikini,
Lady Vaga,
la diva que divaga.

jueves, 26 de enero de 2012

Interludio decimonónico

Muy embarazada no se la ve, pero para el caso me sirve. Echadle imaginación, ¡copón!

- ¡Un día más, doctor, se lo suplico! ¡No me induzca aún! ¡Mire que en mi familia somos de embarazos prolongados y bebés terciaditos!

- ¡Imposible, señora mía! Si la dejo llegar a 41+4, luego lo casca usté por ahí y se me llena la consulta de natura-listas de esas que prefieren parir con un palito entre los dientes* para morderlo en vez de pedir la epidural. ¡Es por su bien! ¡Esto me duele más a mí que a usted! ¡Señorita Puri, vaya afilándome el bisturí de los viernes!


*Son las conocidas como "secta del palito", bautizadas así por la gran Lady Ojazos, madre de Lady Rabbit y experta en denominaciones, títulos y make-up. La admiro a morir.

viernes, 20 de enero de 2012

¡Anillad a vuestros hijos cual paloma mensajera!

Las anillas de la paloma son mucho más pequeñas
y discretas que el trasto que ha inventado ese
señor, pero también es cierto que el trastito es
blanco y va con todo...
Beatriz me cuenta que el GPS anti-mangantes-de-niños ya está en funcionamiento en un hospital de León y yo empiezo a verle las ventajas... ¿Qué tal si se lo dejan al bebé puesto de por vida y así puedo localizar a mis vástagos si se piran de farra contraviniendo mis maternales instrucciones? Por decir algo, porque a la vista de la pinta del trastejo de marras, más incómodo no puede ser...

Y hasta aquí este tema. Solo diré una vez más que lo más fácil, barato y rápido es no separar a los bebés de sus madres, ni para ir al nido, ni para lavarlos ni para llevarlos a pediatría ni a las rebajas de enero. No seamos tan imbéciles, por favor.

Cabreada de oír tanta tontería, me despido.
Lady Vaga,
la diva que divaga.

jueves, 19 de enero de 2012

¡Los saudíes nos compran el GPS de parir!

¿Os acordáis, queridas y queridos, de que hace unos pocos días hablábamos de ese ya celebérrimo e imprescindible invento español, el GPS para parturienta y bebé? Pues los pronósticos más bigbrotherianos podrían hacerse realidad, ya que el trastito de marras avanza hacia la internacionalización... Podéis leerlo en El Confidencial (gracias, Angela, un día me dará un infarto de leer estas cosas y será solo por tu culpa, querida), pero si no os apetece "viajar" ya os lo copio yo aquí mismo, aderezado con mis propias impresiones:

Tecnología 'made in Spain' para evitar que te roben a tu bebé

E. C. -   18/01/2012  (06:00h)
La crisis hace que las maternidades españolas dejen de invertir en equipamientos considerados esenciales en otros países. Varios hospitales en Arabia Saudí han adquirido un sistema de fabricación española y único en el mundo para identificar sin errores a los recién nacidos. La tecnología de ICN Technologies (en la entrada anterior se hablaba de otras dos empresas para su implantación en Osakidetza, ¿será que no es tan único? ¿O será que son filiales? Espero que sean la misma empresa, porque da pavor pensar que haya tanto memo dedicado a estas chorradas), fundada por Carlos Herreros y participada por la firma de inversión Renta 4 y Rosalía de Mera, la mujer más rica de España, ha conseguido dar sus primeros pasos en el exterior.
El dispositivo se basa en un lector electrónico y único en el mundo (ya van dos veces que dices lo de "único en el mundo", ¿tan flipado te ha dejado el invento? Pues que te lo pongan a ti en la chorra para que no hagas pis con la del vecino, rico...) que permite la toma de huellas dactilares de un recién nacido en el paritorio junto a las de su madre biológica. La toma de la huella dactilar de un recién nacido es muy complicada, no sólo por el mínimo tamaño sino por condicionantes externos como el agua, los restos biológicos o la hipotermia del bebé (pues si es tan complicada, dejad de dar por el saco a un recién nacido, ponedlo en brazos de su madre y dedicaos a hacer negocio con la venta de vuestro cabello, o mejor aún, id a vendimiar, que falta hará). El sistema combina dos tecnologías: biometría y radio frecuencia (RFID). La funcionalidad biométrica (basada en rasgos biológicos personales y únicos) (todo es único para este chico, ¡qué impresionable o qué falto de vocabulario!) asegura una identificación inequívoca, fehaciente y permanente del recién nacido.
"¡Mamones! ¡Que os arreo! ¡Dejad de
joder la marrana y de gastar dinero del
contribuyente en gilichorradas!"

¿No os dan ganas de convertiros en Hulka
y liaros a repartir estopa a mansalva cuando
leéis tantísima chorrada? A mí, sí.
La radiofrecuencia aporta es seguimiento, control y localización en tiempo real del bebé, su madre y las enfermeras que le atienden (o sea, que si la enfermera se va a la puerta del hospital a echar un cigar, ¿me la localizan también? Bueno es sabello). La empresa estará presente del 23 al 26 de enero en ARAB HEALTH 2012 (Dubai), la feria sanitaria más grande del mundo árabe, con 3.000 expositores de todo el planeta (huy, chato, me va fatal, en esas fechas estaré en Rio, poniéndome morenita en Ipanema). ICN presentará novedades tecnológicas. Por ejemplo, si el neonato se encuentra en un lugar inadecuado, el sistema permite cerrar puertas, bloquear ascensores y, en definitiva, poner en alerta a todo un centro hospitalario (¿lugar inadecuado? Por ejemplo... ¿De pastis en Coppelia? Inadecuado para un recién nacido es un hospital, no me jeringues...). Países como Arabia Saudita, Emiratos Árabes, Chile, Argentina o Brasil se están interesando por esta tecnología con sello español y que, según sus creadores, es aplicable a otros entornos (sí, ya os lo digo yo: a las prisiones).
24 errores en 4.000 partos
Cuando nació su primer hijo, Carlos Herreros observó que los sistemas para identificar al bebé eran muy vulnerables. Pero el miedo de un padre primerizo a que confundan a su hijo tiene también un origen fundamentado: el de los miles de casos documentados sobre robos o errores en las maternidades. “Hay robos y cambios incluso en los países desarrollados. La picaresca (perdona, pero robar un bebé no es picaresca, es ser un jodelagranbretaña) y los intereses económicos son universales y el error humano también. Nuestro sistema no deja lugar al azar”, asegura el presidente y fundador de ICN Technologies, la empresa que creó tras su experiencia.  Los gobiernos y los responsables sanitarios son reacios a dar cifras porque despiertan una gran alarma social. Apenas hay estadísticas, pero el estudio interno de un hospital español con 4.000 partos al año detectó 24 errores en apenas 6 meses. La pregunta es: ¿cuántos no se han detectado? (Es terrible, en efecto, sean pocos o muchos los bebés confundidos, pero no hace falta que vengáis a lucraros con esa tragedia, basta con que la mamá agarre a su bebé y no se separe de él.)
La difícil situación económica que atraviesan los hospitales españoles está provocando que pospongan o cancelen las inversiones en este tipo de sistemas, algo que no ocurre en otros países. “En España cuesta entender que la identificación fehaciente de un recién nacido y su control dentro del hospital merezca la misma atención e inversión económica que un aparato que se utiliza para diagnóstico. No sucede lo mismo en otros países dónde tienen claro que un sistema de estas características evita errores que tienen graves consecuencias, como la pérdida de identidad de un ser humano desde el momento que, por error, inicia su vida en el seno de otra familia. A veces para toda su vida… porque no se puede detectar”, comenta Herreros.

Decidme, queridas y queridos, si no es para metamorfosearse en el Tío La Vara y liarse con esta gente a garrotazos bien "daos" para quitarles el exceso de tontería... ¡Que no hace falta gastar dinero en aparatejos! ¡Que se dejen de máquinas que hacen "ping"! ¡Que lo más sencillo, barato y rápido es lo que nos dicta el sentido común: poner al bebé en brazos de su madre y no quitarlo de ahí para nada!

De verdad, que tanta memez ofende ya a cualquier ciudadano con medio cerebro. Aburrida me tiene ya leer estas imbecilidades que, encima, pretenden que financiemos con dinero público.

He dicho. Y ahora, voy a recortar gafas de papel para jugar con mis hijos.
Lady Vaga,
la diva que divaga.

miércoles, 18 de enero de 2012

Mi marido no tiene tetas (ni falta que le hace)

A raíz del comentario que ha hecho la simpar Verónica en la entrada anterior, me viene a la cabeza un tema que cíclicamente me pone a la neurona al borde del colapso. Es el dichoso tema de dar biberón "para que el papá se implique".

Los que me leéis desde hace algún tiempo, queridas y queridos, habréis visto que soy una persona harto comedida y que huye de la polémica, llevada, sin duda, por mi virginal pudor. De hecho, no suelo opinar en temas de crianza a pesar de tener mi criterio muy definido, a menos que me pregunten, y jamás criticaré a las madres que, habiéndolo deseado e intentado, no han conseguido dar el pecho a sus bebés. Esas mujeres merecen toda mi empatía, apoyo y respeto.

Sin embargo, hay un comentario que me rechina cuando hablamos de lactancia, bebés, tetas y sucedáneos y es el siguiente:

"nosotros le damos biberón para que el papi participe".

Es fea con avaricia y
recochura, pero para
el ejemplo me sirve.
Perdona, bonita, pero... what the fuck?

¿Esto es en serio o se dice para ver si la oyente pone cara de muñeca hinchable (expresión que leí por primera vez en Esto es para una que lo quiere así y que casi me hace encomendarme a santa Tena Lady)? Porque igual es que yo soy muy básica, pero prefiero, sinceramente, que me digan "pues no le doy el pecho porque no me sale de mis sacrosantas tetas" y listos (además, que, reitero, yo no pregunto nunca, cada una sabrá por qué hace una cosa u otra). ¿A qué viene esa chorrada de que el padre se implique?

No voy a entrar ya a enumeraros las cuantiosas, abundantes y copiosas tareas en las que un padre puede implicarse (bueno, vale, un poco sí os las enumero: jugar con el bebé, hacerle mimitos, cambiar pañales, dar comida cuando se empiecen a introducir alimentos complementarios, colaborar todavía más en las tareas domésticas para que mamá pueda descansar con el bebé, jugar con los demás hijos si los hubiera o hubiese, bañar al bebé... ¿sigo?), porque prefiero dar la vuelta a su afirmación y plantear la cuestión siguiente:

¿Estás insinuando que mi marido no se implica porque mis tetas no le dejan?

Mi querido Lord Muchomacho, cuya apostura e inteligencia se aúnan con una enorme buena disposición para convertirle en un ser asquerosamente cercano a la perfección, se considera (y esto lo dice él sin coacción física por mi parte, que conste) un padre súper implicado y no le hace falta dar teta para sentirse el namberguán para sus retoños. Es más, igual que no me ha pedido nunca que demos biberón a los niños (sea de mi leche o de vaca) para mejorar su tasa de satisfacción con el nivel de implicación parental, tampoco me ha comentado nada acerca de quedarse embarazado él la próxima vez, de parir o de hacerse conmigo todas las pruebas y controles prenatales, O'Sullivan incluido, of course, para compartir fifty-fifty la crianza de nuestros hijos.

Así que, por favor, dejemos de decir chorradas. Nuestros maridos son demasiado inteligentes como para tomar la parte por el todo y creerse esta falacia. Sé positivamente que ellos adoran a nuestros pequeños mamoncillos, tanto como valoran nuestros cuerpos de madre por ser capaces de gestarlos y alimentarlos (por eso durante el parto son capaces de cuidarnos tan bien, y si no aquí estamos nosotras para recordárselo), y que disfrutan muchísimo de cada ratito de juegos con sus churumbeles.

Y edito y republico, pues tenía tantas ganas de soltar esta parrafada, que me despedí a la francesa sin soltar siquiera "arrevoire que dijo Voltaire", como habría dicho Will Smith en El Príncipe de Bel-Air.

Ahora sí: me despido y me marcho a comerme un chuletón,
Lady Vaga,
la diva que divaga.

jueves, 12 de enero de 2012

Parir con GPS ya es rizar el rizo

Dedicado a Angela, cuyos e-mails tienen la inaudita propiedad de hacerme desvariar de risa.

Queridas, queridos, la actualidad no deja de sorprendernos con noticias que, según quién las mire y según cómo se lean, tienen un trasfondo ciertamente inquietante. En esta ocasión, la siempre atenta Angela me ha hecho llegar esta notita en Deia que me ha chiflado, fascinado y asustado a partes iguales (más o menos). Ay, meine Angela, ¡cómo me conoces!

Os copio a continuación el texto de la noticia y yo comento, para no variar, en rosa chicle. Ah: vaya por delante que no dudo de la buena fe de quienes han "inventado" el metodito, que luego pasa alguien por aquí, entiende lo que le da la gana y ya nos ponemos puntillosos.

Osakidetza implanta pulseras localizadoras a las madres y a sus bebés

Esta solución tecnológica permite identificar y relacionar de forma inequívoca a ambos
J. F. - Jueves, 12 de Enero de 2012 - Actualizado a las 05:38h

Bilbao. Tolerancia cero a los errores en los numerosos procedimientos que siguen al nacimiento de un bebé en un hospital. Este es uno de los objetivos, quizá el principal (¿"Quizá"? ¿Qué clase de periodista eres tú, J. F., que no te molestas en averiguarlo? Por cierto, lo que habrán implantado será el sistema de identificación por pulseras localizadoras, pero tal cual lo dices parece que se las implantan a los pacientes en plan abducción marciana o chip canino...), del nuevo sistema que Osakidetza ha implantado en siete de sus clínicas (¿Ves? Ahora sí lo has dicho bien): Cruces, Basurto, Donostia, Txagorritxu, Bidasoa y Zumarraga, y próximamente estará en marcha también en el centro de referencia para la comarca del Alto Deba.
Este remedio (la cursiva es del redactor) tecnológico identifica y localiza en tiempo real a la madre desde el alta en el hospital (¿alta? ¿No habrá querido decir "desde el ingreso"? No sé vosotros, pero yo una vez que me den el alta no quiero que me localicen tanto... Ni que fueran de la CIA) y al neonato desde su alumbramiento "garantizando la vinculación entre ambos y el correcto desarrollo y registro de todos los procesos", expresaban ayer a DEIA desde Saident, firma especializada en este tipo de soluciones, y que junto a la empresa Ibermática han desarrollado el proyecto.
"Kit, estoy de parto. Ven en menos que se persigna
un cura loco"
De este modo, la constante monitorización "elimina" los posibles errores que se pudieran producir. La madre entra en el paritorio identificada con una pulsera en la muñeca y cuando se produce el nacimiento se procede a colocar una pulsera especial en el tobillo del recién nacido. "A partir de su vinculación, el sistema registra en cada momento lo que sucede a ambos durante su estancia en el hospital", agregaban. (¡Qué bueno! ¿Tiene cámara de vídeo, también, para que fisguen si me rasco las posaderas con la mano de la pulsera? Me imagino un gadget parecido al reloj que usaba Michael Knight en El Coche Fantástico... Y a la mujer de parto susurrándole "kit-matrona, te necesito. Ven a ponerme el Turbo-boost", anda que no molaría...)
El sistema está ideado para alertar en el caso en que alguno de los procesos a realizar tras el alumbramiento no se haya ejecutado. De hecho, registra todas las entradas y salidas de la madre y el neonato, tanto de la habitación como de otras áreas de interés (del wc, creo. Ah, y de la peluquería. También se chiva si vas a la máquina de snacks del pasillo y te sacas una chocolatina). Y en caso necesario, permite localizar a un neonato o una madre (si estuviesen los dos juntos, como debe ser, verían ustedes que no hace falta localizar a nadie, repámpanos).
"Doctor, me da igual lo que diga la p*** pulserita, o me deja
ir al baño YA o le propino una patada voladora. ¡Que se me
ha puesto el pelo blanco y todo de esperar!"
"A nivel de seguridad se configuran de forma personalizada alarmas de eventos no permitidos como la extracción de un neonato de una zona determinada o la salida de una madre de su habitación cuando debe guardar reposo absoluto (¿cómorrrrrl? O sea, que no puedo llevarme a mi bebé donde me dé la realísima gana... ¿O es que dan por hecho que cualquiera de los trabajadores del hospital se dedica a mangar niños? Lo mejor es lo del reposo materno: ya me imagino a los de seguridad apostados tras la puerta de la habitación en plan SWAT, dispuestos a hacerle un placaje a la parturienta díscola que ha osado levantarse de la cama desobedeciendo al todopoderoso doctor... ¡Es como un arresto domiciliario, pero en el hospital! ¡Qué megachuli!). Además es capaz de detectar cualquier posible manipulación intencionada sobre las pulseras o tobilleras", subrayaban desde Saident (no sé yo si durante el parto mi marido estaría con ánimo de hackear la pulserita de marras en plan ciberfinolis para que no se note, pero si a alguien le da por liarse a golpes con el artefacto no hará falta ser un lince, cuando la vean hecha mistos ya se darán cuenta, digo yo. El de Saident declaró, textualmente: "estamos preparados para detectar cualquier manipulación: mordiscos, arañazos, hostia limpia contra la pared, vamos, somos mejor que Sherlock").
Los equipos encargados de recoger la información de las pulseras combinan tres tecnologías diferentes, lo que permite una precisión máxima de lectura en todo tipo de entornos, incluso en las habitaciones, tal y como apuntaban desde Ibermática. Así, para que el personal sanitario acceda al sistema, "se han colocado dos tipos de estaciones de trabajo en el hospital: fijas, que están instaladas en cada una de las salas; y móviles, que se utilizan para las visitas y controles en diferentes zonas de la maternidad" (no me veo yo a la doctora Fistra cargada con un iPad, pero oye, debe de tener su encanto estar en plena visita y que mientras te remiran los bajos salte una voz metálica que dice: "¡Alarma, alarma! ¡La de la cama 212 se ha ido al wáter sin notificarlo por triplicado!").

"Les digo que yo no estoy embarazada, solo he
venido a visitar a mi prima... ¡Y la pulsera es de
Tous, coñe!"
En ambos dispositivos se reciben automáticamente las alarmas que se produzcan para que los trabajadores del hospital puedan reaccionar frente a ellas (o sea, que viene hasta Perry como el aparatito se chive, se te pone la habitación como el Rocío en temporada alta. Y si se les olvida quitártela cuando te marches, se te presentan en casa los domingos, porque el aparatejo les sopla que has hecho paella de marisco y te ha salido riquísima).

Hasta aquí, la noticia comentada. Ahora, digo yo: en época de crisis como la actual, ¿les sobra la pasta para dedicarla a estas chorradas? ¿No es mucho más barato y efectivo adoptar otra solución? A saber: cuando nazca el bebé, en vez de anillarle como a un polluelo de una especie en peligro de extinción, ¿qué tal si se lo ponen a la madre sobre el pecho y no lo separan de ella en ningún momento? A mí me parece mucho más sencillo y eficaz... Quizá sea porque yo soy Vaga, claro, pero es que me parece tan evidente...

No se me ocurre ni un caso en que esta memez de invento pueda ser útil (quizá en bebés que tienen que estar en incubadora, pero eso ya deberían decírmelo los papás que han pasado por esa experiencia durísima), teniendo como tenemos el baratísimo piel-con-piel de toda la vida de Dior. Además, que ya tenemos las pulseras de papel que se ponen en las maternidades y que -doy fe- son jodidísimas de romper... ¿Tantos casos se han registrado de madres que se las arrancan y huyen despavoridas escondiendo a sus bebés en el camisón? Seamos un poco serios, por favor.

¿Será que la pulserita avisa a los médicos de los pasos que hay que seguir por protocolo? Algo tipo "lleva seis horas dilatando, poner oxitocina"... No sé. "Al bebé no se le ha puesto la profilaxis oftálmica, ¡estos padres son unos dejados!", "la parturienta tiene pelillos en las piernas, ¡avisen al comando esteticista!"

Ya puestos, podrían ponérsela a la mujer desde que el médico de cabecera le confirma el embarazo y así no se saltaría ni una sola revisión ni mucho menos una prueba... Y sería estupendo dotar al trastito de la tecnología necesaria para monitorizar las contracciones y avisar a la mujer de que tiene que ir ya al hospital. Por supuesto, si la embarazada se resiste, ¡que le dé una descarga eléctrica! ¡Por desobediente!

En fin. Me sigue pareciendo que las maquinitas chorras no pueden sustituir el criterio de un profesional médico empático y bien formado (de actualizado, digo, no de cachas, aunque también eso mola), preocupado por sus pacientes y dispuesto a tomarse su tiempo con cada uno de ellos. A mí, las pulseritas, para el parque de atracciones. Y si son de metales preciosos con cuentas de jade y/o ámbar, mejor que mejor. Por si tenéis pensado hacerme un regalo, ahí lo dejo. Que una es Diva pero no es tonta.

Dicho lo cual, voy a seguir leyendo a Eça de Queiroz, que hoy tengo el día lusófilo.
Lady Vaga,
la diva que divaga.

miércoles, 11 de enero de 2012

Bebé, apéndice o alien: ¡Los tres salen de la tripa!

Hace unos días he leído el comentario de un señor (perdonad el eufemismo) que se autodenomina ginecólogo y no me he quedado a cuadros porque, queridas y queridos, el tartán no me favorece nada y además Dolce & Gabbana abusa muchísimo de él desde hace dos temporadas. Sí me quedé, en cambio, lo bastante boquiabierta como para amortizar la ortodoncia for ever and ever.

El comentario original fue publicado en el blog de Miguel Jara y ya dejé allí mi respuesta, si bien lo hice de una manera comedida y sutil, como es de ley que se comporte una dama en casa ajena. Sin embargo, no puedo resistirme a compartirlo con vosotros en este nuestro rinconcito de despotrique antiginesáurico, para deleitaros con esta frase reveladora que nos muestra, sin tapujo alguno, qué opinan de su trabajo algunos individuos de esos que trabajan "en esto de los partos" (la sintaxis y la ortografía son las originales, no me pagan para corregirles las faltas, así que se siente):


"En cuanto a la medicalizacion del parto es necesario decir que éste es un acto médico semejante a otro pero con connotaciones sociales que difieren de una apendicectomia o una operacion de cataratas, claro está."

¿Que el parto es un acto médico? ¿Semejante a otro? ¿A cuál, exactamente? Pues será que en mi especie somos raras, pero toda la vida de Dior hemos parido por nuestros propios medios, sin bisturí, sin cables y sin tijeras... Y fíjese, estamos en el siglo XXI y aún quedamos algunas "miembras" vivitas y coleando para atestiguar lo que le digo, doctor. Es más, le voy a contar al oído y por lo bajinis un secretito que quizá no conocía usted: al primer ginecólogo lo parió su madre sin ayuda de otro ginecólogo... Quién sabe, ¡igual hasta le parió debajo de un árbol en luna llena, aquelarre-style...! Pero no me sea "licenciado" y lo casque por ahí, don "doc", que no quiero rasgar el tejido del espacio-tiempo con esta osada revelación que podría poner en peligro la continuidad de nuestro universo tal como lo conocemos.

Esto es un apéndice, feo, chiquitajo y        
esmirriao. Cualquier parecido con un  
bebé es pura coincidencia o ametropía
severa por parte del que mira.
Ahora es cuando usted me sale con el tremendo susto de siempre, el de que las madres se morían y los hijos nacían tontos porque no había médicos y los partos se atendían entre cabras y sentadas sobre un jergón de paja infecto... Y yo le pido que me muestre usted la estadística que ilustra su afirmación y que me dé cifras concretas y ya la tenemos liada, porque no creo que antaño se estilase eso de registrar datos para que los ginecólogos del futuro los analizasen. Pero, como soy una diva flexible en mis opiniones y profundamente empática, le concederé que, en efecto, para evitar tales desgracias están ustedes, los médicos, formados en tratar patologías. Le aclararé, no obstante, que sus inestimables servicios son necesarios en muchas menos ocasiones de las que nos quieren hacer creer; lo que pasa es que a algunos de ustedes, tocados por la varita mágica del afán de figurar, les puede el ego y no saben tener las manos quietas.

Esta es la eclosión de un
simpático alien, no un
parto, aunque para
algunos ginesaurios sean
cosas parecidas.

Otro detalle, doctor: en el blog de Miguel Jara ya se lo he dicho, pero se lo repito ahora, en mi casa. Me parece de pésimo gusto comparar un parto con una apendicectomía. Con una operación de cataratas ni le cuento, pero lo del apéndice casi me deja muerta en la bañera. Suerte que mi mayordomo ha entrado a ofrecerme unas sales de baño nuevas que me traen de Niuyor unas amigas divinísimas que tengo y, al verme medio catatónica y con las pupilas dilatadas como si estuviese puesta de algo caro e ilegal, me ha devuelto a la realidad con providencial tino haciéndome aspirar el aroma a té verde que emanaba del frasquito.

¿De verdad ve usted alguna semejanza entre un parto y una operación de apendicitis? ¿Le traiciona el subconsciente o se está usted cachondeando? Voy a explicarle las siete diferencias a ver si se entera, aunque algo me dice que mis didácticos esfuerzos, en su caso, van a ser más estériles que si intentase enseñar modales a Belén Esteban:
  1. En un parto, una mujer sana, sana, sana (no me canso de decirlo), pasa por un proceso fisiológico y perfeccionado por miles de años de evolución que culmina en la llegada de su bebé al mundo. En una apendicectomía se extrae una víscera inflamada que no sirve más que para fastidiar a su pobre poseedor.
  2. El camino de salida en un parto ya está hecho, viene de serie. Salvo que a usted le aqueje en tal grado el "síndrome del galeno de las manos inquietas" que tenga que cortar (por arriba o por abajo) a toda parturienta que se cruce con usted, en cuyo caso ya se va pareciendo más la cosa a una apendicectomía, que requiere hacer un agujerito que no viene puesto de fábrica.
  3. Un parto es una experiencia intensa y salvaje en la cual el dolor es un mecanismo que sirve para desencadenar una enorme respuesta hormonal destinada a hacer que madre e hijo se enamoren irremediablemente nada más verse. Me apostaría con usted a que, por mucho alivio que sienta alguien a quien han extirpado el apéndice y, por tanto, librado de tremendos dolores, ningún paciente se ha enamorado por ello del médico ni, mucho menos, de la tripita pocha.
  4. En un parto no hacen falta médicos siempre y cuando todo vaya bien. Para sacarme el apéndice, en cambio, admito que el DIY ("do it yourself") no es mi concepto ideal de operación. Aunque se me da muy bien coser y creo que podría hacerme una bonita sutura en punto de arroz...
  5. Las mujeres podemos parir sin anestesia, sin medicamentos y sin parafernalias. No creo que yo pudiese o quisiese dejar que me extirpasen el apéndice sin ponerme fina de todos los anestésicos que el cirujano estimase conveniente chutarme.
  6. Una vez fuera de mi estupendo body la víscera en cuestión, personalmente me daría igual si la tiran a la basura, me la entregan para conservarla en algún licor exótico o se hacen con ella una caldereta. Sin embargo, como el "producto" de mi parto es mi hijo, una persona, un ser vivo único e irrepetible, me considero en la obligación moral (y en el derecho, por supuesto) de buscar para él un comienzo digno, dulce y sereno, sentimiento que mi apéndice, en cambio, no me inspira. Desconsiderada que es una.
  7. Una cirugía debe ser realizada por cirujanos. Un parto normal debe ser atendido por comadronas. No sé si capta usted el matiz, así que se lo explico: no hace falta que me opere, "doc", yo sé parir solita. ¿Será que le da envidia?
Ahora sí: un precioso cachorrito humano,
en nada parecido a un marciano maloso
ni a una tripita obsoleta. ¿Se aprecia la
diferencia?

En fin, queridas y queridos, a buen entendedor pocas palabras bastan, como diría mi madre, que es muy del refranero español, pero creo que no será este el caso, por eso me he explayado hasta quedarme muy a gusto.







Me despido hasta que me pongan a parir,
Lady Vaga,
la diva que divaga.
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